Actividades con Robbie.
Dictado.
Levanté la cabeza hacia la casa frente a la cual estábamos. Filas de balcones
se sucedían iguales con su hierro oscuro, guardando el secreto de las
viviendas. Los miré y no pude adivinar cuáles serían aquellos a los que en
adelante me asomaría. Con la mano un poco temblorosa di unas monedas al
vigilante, y cuando él cerró el portal detrás de mí, con gran temblor de hierro y
cristales, comencé a subir muy despacio la escalera cargada con mi maleta.
CARMEN LAFORET, Nada
